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Año XV, vol 12, N°2, Julio de 2005

 

Rescate de la memoria

El Doctor Amable Jones o sangre entre los radicales

Alfonso Carofile1

Recuerdo que en la escuela primaria, las aulas tenían el nombre y el retrato de hombres y mujeres del pueblo, que habían contribuido a la formación de este difícil concepto de Patria. “Vamos al aula Moreno, o a la Manuela Pedraza; hoy la clase de música es en la Manuel Belgrano... ”; todavía quedan algunos recuerdos de estas vivencias-nombres que construyeron en nuestra niñez un vinculo entre el pasado y el presente.

Esta es una forma de educación hoy desaparecida, pues para algunos es una educación “autoritaria”, categoría casi asociada con el Mal. La destrucción del Estado-Nación corre pareja al olvido, al procedimiento de borrar los nombres o quitarles todo significado, como sucede en el férreo mecanismo burocrático totalitario, o en el más sutil de la dominación de los globalizantes sobre los globalizados.

En los hospitales psiquiátricos, así como en otras agencias del estado argentino, han sucedido hechos de estas características. Las salas llamadas Pinel, Tuke, Griesinger, Magnan, Esquirol, primero se numeraron: “El 1, el 2... o el 13” y más tarde se codificaron al estilo de los hoteles modernos (pero generalmente con menos de una estrella).

Un servicio nominado con el nombre del ilustre cuáquero Tuke hoy se denomina B 251.

El mecanismo de la “desaparición” de los nombres... y de las personas parece ser intrínseco a la historia argentina.

Pero “todo crimen deja alguna huella”, en estos casos, placas polvorientas, inscripciones a medio borrar, criptogramas incomprensibles que requieren de un trabajo casi arqueológico para ser descifrados.

Tal es el caso del “Amable Jones”, un pabellón del fondo del hospicio, formando estructura con la vieja cátedra, monumento de una belleza arquitectónica llamativa, que hasta hace poco tiempo conservaba una placa oxidada y enigmática con un nombre: Amable Jones.

Buscamos en los libros de historia de la disciplina y encontramos poco y nada. En él “deposito de internados” rescatamos una carta donde se retiran las pertenencias del medico de guardia Amable Jones. En una antigua nota necrológica aparecida en la Revista de Criminología y Medicina Legal dirigida por el Dr. Helvio Fernández), aparece su rostro grave y patriarcal, y con un halo de misterio se dice: “... muerto en circunstancias violentas”.

En un ignoto pie de página, de un escrito laudatorio de Osvaldo Loudet leemos: “Durante la dirección de Cabred fueron médicos del Hospicio los profesores Arturo Ameghino, Javier Brandam, Amable Jones, y Alberto Rossi. También los doctores Helvio Fernández, Francisco Morixe, N. López Lecube, Raúl Alvarez y otros más... La mayoría constituyeron sin saberlo una Escuela Libre de Psiquiatría, pues a sus servicios concurrían graduados y estudiantes que allí realizaban su formación”. Continua Loudet: “Quizás esclavo inconsciente del viejo precepto, enseña si quieres aprender, trato lo antes posible de dirigir su actividad a la enseñanza; prodigándose ad libitum mucho tiempo”.

Por este mismo escrito nos enteramos que Amable Jones ha sido profesor de nuestra facultad de medicina y de la cátedra de psiquiatría. En una investigación sobre criminales políticos alienados que llevamos a cabo desde hace algún tiempo, encontramos su nombre en una hermosa pericia realizada al anarquista Juan Mandrini, quién en 1914 intentó matar con un tiro de revólver al último presidente del “Régimen”.

Sabemos que el doctor Jones era una rara combinación de neurólogo y psiquiatra, un neuropsiquiatra de la vieja tradición germana. Sanjuanino de ley, de una familia inmigrante arraigada ya en el suelo de la provincia de San Juan, vino a Buenos Aires, como muchos de su generación, recibiéndose de médico con honores en 1892.

Desde 1897 a 1899 estuvo en los Servicios de Charcot y Déjérine en Francia y luego paso a Alemania donde estudio con Ziehen pero sobre todo con Bonhöffer, este último descubridor de las “Exogene psichische Reaktionstypen”, elemento constitutivo de la nosología académica alemana y de un valor científico igual “al golpe de genio” kraepeliniano, creador de la “demencia precoz”.

La tesis original de Jones fue “Sobre el alcantarillado de la Ciudad de Buenos Aires” (1892), y revela en germen su inquietud por la Salud Pública y la Administración. Allí aparecen los fantasmas de las políticas sociales de los alienistas (Jorge Salessi, Vezetti, y Armus): se hacen patentes las ansiedades culturales alrededor del concepto de infección, realzadas luego de la epidemia de fiebre amarilla.

Según estos autores los alienistas, convertidos en higienistas, armaron un amplio dispositivo de intervención urbana, basado en la separación de los flujos (cloacas, aguas), pusieron los cuerpos de los inmigrantes en cuarentena y luego trataron de extirpar de ellos los “agentes patógenos” (criminales, vagos y anarquistas).

Sin embargo Amable Jones se dedica inicialmente a otras cosas “más serias” por lo menos para él. Siempre preocupado por la diferencia entre ciencias neurológicas y psiquiátricas, prefirió la “precisión” de las primeras, por lo menos al inicio de su vida científica.

De regreso a nuestro país, formo parte del servicio de Abel Ayerza en el Hospital de Clínicas, hasta que fue nombrado médico del Hospicio de las Mercedes en 1901. En 1899 ya había escrito el capítulo sobre la lepra en el libro de profesor José Penna.

Incorporado a la escuela de “ los neuropsiquiatras “ nucleados en el hospicio por el profesor

Cristofredo Jakob; trabajo allí durante cinco lustros, ahondando en sus cualidades de clínico sutil, al lado de la cama del enfermo e investigando constantemente en el laboratorio de la cátedra de psiquiatría. En 1916 su trabajo sobre la “Seudo parálisis general progresiva, lo instituyó como Profesor agregado y en 1917 Profesor sustituto de Clínica Psiquiátrica ocupando interinamente la cátedra durante 1920. En 1921 figuró como segundo en la terna para proveer de Profesor titular, cargo que finalmente ocupo José Tiburcio Borda.

En 1920 el Gobierno de la Nación le designa miembro del poderoso Consejo Nacional de Higiene y más tarde vocal del Consejo Nacional de Educación. Parecía que su alma seguía unida a ese destino emergente de los alienistas-higienistas.

Amable Jones pertenecía al grupo de intelectuales que aún siendo de raigambre conservadora se aproximarán sinceramente a un radicalismo heterodoxo y populista.

En 1916 había sido ya convencional por San Juan de la Unión Cívica Radical. Esta es la Convención que elige a Hipólito Irigoyen como candidato a Presidente por 140 votos sobre un total de 146 delegados. Allí se impuso claramente la tendencia popular, nacionalista, en contra del grupo “azul” (liberal).

El 2 de abril de 1916 fueron las elecciones presidenciales, las primeras con la nueva ley electoral. La formula Irigoyen-Pelagio Luna, salió triunfante; sin embargo el convencional Amables Jones, tuvo que soportar la derrota de “La Causa”, en su provincia natal.

Allí se impuso la Concentración Cívica continuadora del “Régimen”.

En San Juan, tierra de gentes altivas y difíciles de gobernar, el radicalismo atrae a prestigiosas familias, muchas de ellas inmigrantes cuyos hijos con grandes sacrificios han estudiado en la Universidad de Córdoba, cuna de la Reforma, o en la de Buenos Aires, obteniendo un titulo, que será la heráldica de la nueva aristocracia del diploma, remplazando a la antigua de la sangre y de los títulos nobiliarios de la “hispanidad”. Entre los primeros, el radicalismo recluta a los sectores dirigentes del partido.

Desde un principio con el acceso al poder político de Irigoyen en 1916, la burguesía sanjuanina negocia con el gobierno central.

Pero como las colisiones políticas no son otra cosa que el afloramiento de los antagonismos económicos-sociales, dentro de la UCR en el llano y en el triunfo, se producen las antinomias tradicionales, ahora dentro de este primer movimiento policlasista que encarna el Irigoyenismo. Amable Jones trata siempre de permanecer lejos de estos enfrentamientos internos, pero sus lealtades por el caudillo misterioso y austero siempre fueron evidentes.

San Juan que hasta 1919 había sido gobernada por los caudillos conservadores, presentaba ahora dos fracciones radicales irreconciliables. Una, que obedece disciplinadamente al presidente Irigoyen, otra formada por los radicales autonomistas, dirigidas por los hermanos Cantoni. A la hora de las candidaturas el cantonismo apoya a un candidato-Don Federico- y el radicalismo ortodoxo a otro.

Recordemos que la historia de los gobernadores sanjuaninos esta signada por un destino trágico: Benavídez asesinado en 1856, Virasoro en 1860, Aberastain en 1861, Videla en 1872, Gómez en 1884.... A pesar de que la ejecución ha “lanza seca” había sido prohibida por la Constitución, muchos mueren de esta manera.

En 1919 el presidente decreta la intervención a la provincia. Varias figuras del radicalismo le piden a Irigoyen el arbitraje. El caudillo es terminante: “El presidente no tiene candidato”. Allí mismo llegan a un acuerdo. El doctor Amable Jones será el gobernador, y Don Aquiles Castro militante desde la Revolución del Parque, vicegobernador.

Recordemos que durante la primera presidencia de Hipólito Irigoyen el remedio de la intervención fue empleado con abundancia. Debe destacarse que el estado de perturbación política que vivieron San Juan y Mendoza por obra de los Cantoni y de los Lencinas, determino el envío de cinco intervenciones a cada una de estas provincias en doce años.

Estas intervenciones se debieron básicamente a la confrontación entre el gobierno central de raigambre populista y los distintos sectores conservadores y “antipersonalistas” que se oponían al movimiento policlasista, que encarna el Irigoyenismo. Podemos pensar que él caudillo se creía dueño de una “misión providencial” o que se vio obligado por las circunstancias a aplicar en forma reiterada el artículo 6 de la Constitución.

El doctor Amable Jones iba periódicamente a San Juan, pero su única experiencia pública era haber sido médico interno del Hospicio, o participante en cargos burocráticos sin contacto con la realidad socio-cultural. Bien intencionado y honesto aunque carente de tacto político, Jones era un hombre sencillo, suave y tranquilo, dedicado al estudio, con una bondad ingénita en el marco de un carácter inflexible y con imperturbables y noblemente exaltadas convicciones personales.

Llegó a decir: “no debe ser muy diferente gobernar el Hospicio a la provincia de San Juan”.

Con la formula Amable Jones-Castro el radicalismo unido triunfa en la provincia de San Juan en las elecciones de Mayo de 1920. Pero el conflicto latente entre los distintos sectores internos no se solucionará con los arreglos en la “superestructura”.

En febrero de 1921, la legislatura provincial inicia juicio político contra Jones. Este no se inmuta, ni responde a las impugnaciones. Irigoyen se preocupa, hasta que finalmente el Congreso de la Nación interviene la provincia. El interventor nombrado no encuentra motivo para su presencia y se retira, no sin antes declarar nulos los nombramientos judiciales firmados por Amable Jones. Este realizaba una gestión administrativa de orientación prospera y modernizante y no se preocupaba de las intrigas o forcejeos políticos.

Los anticantonistas (teóricamente aliados de Jones) repartían el dinero público para asegurarse la adhesión de los delegados de la Convención Provincial.

Jones firmaba todo lo que le traían casi sin fijarse, no hacía caso de las denuncias de los cantonistas y seguía preocupado por el mejoramiento de la Salud Pública provincial.

Los cantonistas agotaron su paciencia. Jones que tenía una mentalidad europeizante ignoraba “la máquina inconsciente” que se estaba por desatar.

Desconocía totalmente que bajo la presunta fachada de la modernización yacía la patria barbara de los antiguos caudillos. El ambiente provincial mientras tanto se hacía irrespirable. En un tiroteo en Jáchal es herido Don Federico Cantoni. Una manifestación recorre las calles con consignas amenazantes hasta la casa de gobierno. El drama es del tipo “Crónica de una muerte anunciada”.

Jones llega a decir: “¡Los gobernadores de San Juan mueren en sus puestos!”. La historia le daría la razón. La máquina inconsciente ya se había puesto en marcha.

El domingo 20 de noviembre de 1921 Jones en compañía del presidente de la Suprema Corte de la provincia, el doctor Luís Colombo y de su amigo Humberto Bianchi, salió de la ciudad por la mañana para inspeccionar unas obras situadas no lejos de la misma.

El lugar donde se dirigían se llama la Rinconada en el Departamento Pocito y Jones iba invitado por los bodegueros de la zona, especialmente Juan Meglioli, el más renombrado del lugar. De ahí se dirigió a la casa de su sobrino, Manuel Agüero donde tomaron unos mates y estuvieron más de una hora charlando.

Al salir, Jones, Colombo y Bianchi se ubicaron en el automóvil que se dispuso a partir a la chacra de Juan Meglioli donde almorzarían. El bodeguero se ubico también, dentro del automóvil. Cuando el vehículo empezaba a rodar, un grupo de quince individuos, salió del almacén de ramos generales situado en la esquina de la casa de Agüero. Todos venían armados y dando vivas a Cantoni, hicieron una descarga cerrada sobre el coche. Bianchi y Colombo, heridos, corrieron a refugiarse en la casa de Agüero. El doctor Amable Jones intento hacer lo mismo, pero estaba ubicado del lado de los atacantes, por lo que al salir del vehículo fue alcanzado por una segunda descarga, y al caer al suelo, por la explosión de una bomba que contenía pedazos de metal y vidrios. Esta bomba le destrozo el omoplato izquierdo. El bodeguero Megloli murió dentro del automóvil, herido por una docena de impactos. Jones, en el suelo y agonizante, recibió una tercera andanada, llegando hacer un ademán de pararla con las manos.

En ese momento debe haberle pasado por su cabeza, toda su vida como una película rápida.

Se debe haber preguntado ¿Qué hacía allí, en medio de esa soledad, de ese paisaje desértico apenas humanizado por los viñedos? Se le deben haber sucedido imágenes: Europa, Déjérine, Penna, Bonhöffer, Cabred, Borda, los enfermos del Hospicio, Irigoyen.

La sangre al fluir cada vez más rápida debe haberle hecho más etéreo su cuerpo.

Los agresores, luego de cerciorarse de la muerte de Amable Jones se dispersaron dando vivas a Cantoni. Al estruendo de los disparos y de la bomba acudieron algunos vecinos.

Jones y Meglioli estaban muertos. El gobernador no lleva nunca escolta. ¿Para qué necesito la escolta? le había confesado Jones a su sobrino Manuel Agüero.

La policía del departamento Pocito no le presto la menor ayuda. En el mismo momento del atentado los cantonistas asaltaban diversas comisarías y un arsenal del ejercito. El Regimiento de Infantería apostado en San Juan recibe ordenes directas de dominar la situación.

Cantoni es apresado. Los asesinos de Jones huyen hacía Chile pero son también apresados.

Acéfalo el gobierno, fue asumido interinamente por Luís Colombo.

El hecho podría caratularse como homicidio calificado con alevosía. Para nosotros se trata de un magnicidio, un asesinato político.

Paradójicamente había sido Amable Jones uno de los peritos en el último caso de intento magnicida realizado en 1912. (ver trabajos científicos).

Varías de las personas detenidas en San Juan luego del atentado salvaje son reconocidas por Bianchi y Colombo como los que estaban en el grupo atacante. Algunos de los acusados fueron condenados a penas de prisión, los Cantoni fueron liberados, pues su instigación o participación nunca pudo probarse.

En 1923 Federico Cantoni asume la gobernación de San Juan... Ya nadie se acordaba de Amable Jones.

Bibliografia

Loudet Osvaldo. Historia de la Psiquiatría Argentina. Bs. As. 1971

Luna Félix. Irigoyen. Sudamericana. Bs. As. 1983.

Porot Antonio. Magnicidio, Regicidio. Diccionario de Psiquiatría. Barcelona 1962.

Salessi Jorge. Médicos, maleantes y maricas. Rosario 1995.

Vezetti Hugo. La Locura en la Argentina. Bs. As.1983.

Ramos Mejía, José María. Las Multitudes Argentinas. Bs. As. 1952.

Revista de Crim. Psiquiatría y Medicina-Legal. Año VIII-1921. Buenos Aires.744-747.

 

Agreadecimientos especiales a:

 

Amalia Mercedes Pizzino. Estudiante de Ciencias Jurídicas, por sus valiosas observaciones.

Al personal administrativo del Hospital J. T. Borda que gentilmente cedieron documentos del depósito de internados.

 

Trabajos científicos de Amable Jones

 

Alcantarillado de la Ciudad de Buenos Aires.-Tesis de Doctorado. 1892. -La siringomieglia, la lepra y la enfermedad de Morvan-Capítulo de la obra “La lepra”del doctor.

Penna. Paris. Doumette. 1899. -Etude anatomo- pathologique dans la esclerose en plaques. (en colaboración con C. H. Phlipe). Soc. de Neurologie. 1899.- Un caso de la medula lumbar y del colón terminal, Rev. Soc. Med. Arg. 1900. - Necrología del Prf. Potain. Rev. Soc.

Med. Arg. 1901.- Atlas de los centros ganglionares y haces medulares del neuro-eje (inédito). 1901.- Lesiones del alcoholismo sobre los centros nerviosos. Arch de Crim. Med.

Legal y Psiq. 1904. Argentina. Med. 1904. La semana medica 1905.-Epilepsie. Rev-Soc. Med. Arg. 1905.- Histopatologia de la célula nerviosa en la tabes dorsal y en la taboparálisis. Arch de Crim. Med. Legal y Psiq. 1907. Rev. Soc. Med. Arg. 1907.- Sarcome de L´hypophise. Rev. Soc. Med. Arg.1908.- Le delire de‘intrepretation. Argentina Med. 1909. Arch de Crim. Medicina Legal y Psiq.1909.- Gliomes cerebraux. Rev. Soc. Med. Arg. 1910.- Psicosis alchólicas. Rev. Soc. Med. Arg. 1910.- Afasia sensorial. Rev. Soc. Med. Arg. 1911.- Afasia sensorio-motriz. Argentina Medica 1911. - Sobre un caso de afasia sensorio motriz con proyecciones. La Sem. Med. 1911. - Síndrome Talámico. Rev. Soc. Med. Arg. 1911. Rev. Med. Del Rosario. 1912.- Síndrome de tumor cerebral. Rev. De la Soc. de Psiq. Med. Legal. 1913.- La psiquiatría Arch de Psiq y Criminología. 1913.- Síndrome de tumor cerebral ( seudo tumor) Prensa. Med. Arg. 1914.- Amnesia retro-anterograda de origen infeccioso. Prensa Med. Arg. 1914.- La Psiquiatría, su objeto y sus límites. Rev. Soc. Med. Arg. 1914.- Histología del delirio agudo en la corteza cerebral. Prensa Med. Arg. 1915.- Analogías y diferencias entre la parálisis general progresiva y las Psicosis seniles y luéticas. Prensa Med. Arg. 1916.- La seudo parálisis general (inédito) Tesis de agregación. 1916.- Informe médico- legal de Juan Mandrini sobre atentado al Presidente de la Nación (en colaboración) Rev. de Criminología. Psiq y Med. Legal. 1916.- La cellule en el libro “cabanon” de Lucien Grau. 1917.- La morfinomanía ante la ley Penal (en colaboración). Rev. de Criminología Psiq y Med. Legal.1918.- Histopatología del alcoholismo sobre los centros nerviosos. Prensa Med. Arg. 1918.- Lesiones de las fibras nerviosas en el alcoholismo. Prensa Med. Arg. 1919.- Lesiones anatomo-patológicas de la tabes y de la tabo parálisis. (en colaboración). Rev. de Criminología. Psiq y Med. Legal. 1919.

 

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